Antes de intervenir emocionalmente, confirmar:
- ¿La persona se encuentra físicamente segura?
- ¿Existe peligro inmediato?
- ¿Necesita atención médica?
- ¿Hay familiares cerca?
- ¿Requiere evacuación?
Una guía clínica de acompañamiento e intervención temprana en crisis
ByGilmerPinto®
Guía para acompañar en los días posteriores al terremoto. Ábrela y úsala mientras estás con la persona.
En los días que siguen a un terremoto, muchas personas sienten miedo, desconcierto, llanto o la sensación de que el suelo —físico y emocional— ha dejado de sostenerlas. Esta guía no está hecha para leerla «más tarde»: está hecha para abrirla y usarla durante el acompañamiento, en el momento exacto en que alguien lo necesita.
Llévala contigo en el teléfono. Mientras estás frente a una persona, ábrela, sigue los pasos, acompaña las respiraciones y deja que el protocolo te sostenga a ti mientras tú sostienes a otra persona. Así acompañamos en esta red: con presencia, con calma y con la mano tendida.
La calma no se busca, se entrena. Y cada vez que abres esta guía, ese entrenamiento empieza por ti.
Los Primeros Auxilios Psicológicos constituyen una intervención temprana destinada a reducir el impacto emocional inmediato que puede producir una situación crítica o catastrófica. Su finalidad es ofrecer apoyo humano, favorecer la sensación de seguridad y ayudar a que la persona recupere progresivamente un nivel básico de estabilidad emocional.
Este protocolo está diseñado para orientar la actuación inicial de los profesionales que integran esta red. No sustituye un proceso psicoterapéutico ni una evaluación clínica completa, sino que proporciona un marco común para una primera intervención respetuosa, organizada y centrada en las necesidades inmediatas de la persona.
Durante la primera intervención buscamos:
El profesional deberá mantener una actitud de:
Nuestro papel no consiste en «resolver» la crisis, sino en acompañar a la persona mientras recupera una sensación mínima de control y seguridad.
Toca cada paso para desplegar su contenido. Una secuencia de nueve momentos para acompañar con orden y serenidad.
Antes de intervenir emocionalmente, confirmar:
Hola. Mi nombre es ________. Estoy aquí para acompañarte y ayudarte en este momento. Permaneceré contigo unos minutos.
Evaluar rápidamente:
Lo que estás viviendo es muy difícil.
Estoy aquí contigo.
No tienes que afrontar esto solo.
Si la ansiedad es intensa:
Preguntar únicamente lo necesario:
Recordar apoyos existentes:
Explicar brevemente qué puede ocurrir durante las próximas horas o días.
Es normal experimentar:
Antes de finalizar:
No estás solo. Lo que estás sintiendo tiene sentido después de lo vivido. Si en los próximos días notas que el malestar aumenta o te resulta difícil continuar con tus actividades, busca apoyo profesional. Estamos para acompañarte.
La persona debe ser derivada de forma prioritaria cuando presente:
Nuestra herramienta más importante no es una técnica.
Es nuestra capacidad de permanecer presentes.
Transmitir calma, escuchar sin juzgar y ofrecer una relación humana segura en uno de los momentos más difíciles de la vida de otra persona.
La regulación emocional comienza, muchas veces, cuando alguien encuentra frente a sí a otra persona capaz de sostener el encuentro con serenidad, respeto y esperanza.
Tres herramientas de regulación para acompañar paso a paso. Recuerda la secuencia sugerida: respirar, enraizar y volver al presente.
En este momento no intentaremos cambiar lo que sientes. Solo vamos a observar juntos lo que está ocurriendo aquí y ahora.
Invitar a responder: «Observa a tu alrededor.»
Ahora observa cómo te sientes en comparación con hace unos minutos.
Interrumpir el ciclo de ansiedad y recuperar la orientación hacia el presente.
Inhala por la nariz durante cuatro segundos.
Mantén el aire cuatro segundos.
Exhala lentamente durante seis segundos.
Repetir entre cinco y diez ciclos.
Inhala 4 s · Mantén 4 s · Exhala 6 s. Acompaña con la mirada el movimiento del círculo y respira a su ritmo.
Reducir la hiperactivación fisiológica antes de continuar la intervención.
Invitar a colocar ambos pies completamente apoyados sobre el suelo. Decir lentamente:
Siente el contacto de tus pies con el piso.
Observa el peso de tu cuerpo sobre la silla.
Percibe el apoyo de tu espalda.
Lleva una mano al pecho y otra al abdomen.
Solo siente cómo tu cuerpo está siendo sostenido.
¿Qué notas ahora en tu cuerpo?
Favorecer la regulación somática y recuperar la sensación de estabilidad y control.
Antes de iniciar cualquier ejercicio, recuerda que el objetivo no es eliminar las emociones de la persona ni acelerar su recuperación. En los Primeros Auxilios Psicológicos buscamos ofrecer un espacio de seguridad, disminuir la activación emocional y favorecer que la persona recupere recursos suficientes para afrontar el momento inmediato.
Si durante cualquiera de estos ejercicios el malestar aumenta de forma significativa, la persona presenta intensa desorganización emocional o aparecen signos de alerta clínica, detén la intervención, prioriza la contención y realiza la derivación correspondiente.
Estos tres ejercicios siguen una secuencia muy útil dentro del protocolo:
Regula la activación fisiológica.
Devuelve sensación de seguridad y conexión con el cuerpo.
Restablece la orientación al aquí y ahora y reduce la rumiación.
Esta progresión acompaña de manera natural el objetivo central de los Primeros Auxilios Psicológicos: estabilizar, contener y orientar a la persona sin sustituir un proceso psicoterapéutico posterior.
Acompañar no es salvar. Es estar. Ser presencia es el inicio de la recuperación.
Este protocolo orienta una primera intervención de apoyo psicoemocional. No sustituye la evaluación clínica, el diagnóstico ni el tratamiento psicoterapéutico realizado por un profesional. Ante riesgo vital, prioriza siempre la atención médica de emergencia.